Cuando se prenden las luces y empieza la función
- grupoittoni

- 21 feb 2020
- 1 Min. de lectura
Actualizado: 23 feb 2020
“... aquí se conoce primero la violencia y la muerte antes que el amor y el lenguaje”
Nunca dije que era una niña buena, de Gustavo Ott, es una comedia negra que narra la vida de una pandilla de jóvenes de entre 12 y 16 años de edad que deambulan por las calles de la gran ciudad, cometiendo crímenes y recurriendo a la violencia para poder sobrevivir al día a día.
Esta obra no es una pieza exclusiva para paladares exquisitos: corrosiva y punzante dirigida a los jóvenes que hoy día caminan inertes y dogmatizados por una sociedad plagada de insensibilidad.
Se trata de una historia amarga, cruel y sin embargo salpicada de un hilarante humor negro que hace al público reflexionar acerca de la violencia, el amor, la impunidad y la insensibilidad de nuestro día a día.


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